Acabo de leer un artículo genial de Alberto Recarte en Libertad Digital titulado “necesitamos campos de golf”. Este artículo desmitifica a la perfección algunos de las falsas creencias populares acerca de los campos de golf, explica la conveniencia de estos campos frente a los cultivos de regadío y justifica la idoneidad de este tipo de instalaciones de ocio como una de las principales fuentes de ingresos de España para los próximos años.

No voy a resumir el articulo puesto que está perfectamente explicado y del cual recomiendo su lectura, pero si que daré un dato concluyente que se saca de él. Basándose en medias y datos aproximados, una hectárea de campo de golf tiene un consumo igual o menor al de una hectárea de cultivo de regadío, con la diferencia que un campo de golf genera 200.000 Euros anuales por hectárea, mientras que una hectárea de regadío apenas llega a los 3.000 Euros en el mejor de los casos. Esto es ni más ni menos que una diferencia de 1 a 66 veces la rentabilidad del campo de golf.

¿Todavía queda alguien que critique los campos de golf? Por si aún queda algún ecologista pancartero que no de ningún valor a la rentabilidad del agua argumentando falte el agua, el articulo aporta los siguientes datos:

- El 75% del consumo de agua en España corresponde a la agricultura.
- El 0,2% del consumo de agua en España corresponde a los campos de golf.
- Por ley, los campos de golf solamente se pueden regar con agua reciclada o de pozos no potables.

Añado yo, por qué está más justificado el gasto de 1 litro de agua en regar tomates que el gasto 1 litro de agua en regar un campo de golf? El agricultor riega para ganar dinero, y el campo también, pero porque solamente se critica al segundo? En un escenario de escasez de agua, y atendiendo a las cifras de rentabilidad del agua, se podría argumentar perfectamente que el señor agricultor está tirando el dinero al regar los tomates cuando podría estar regando un campo de golf e importar los tomates a otros países más rentables en la agricultura que España.

Por supuesto no quisiera desprenderme de los buenos tomates españoles, pero si yo fuese el dueño del agua y hubiese escasez, tendría claro donde gastarlo.