Bravo por éxito mediático de la misión Deep Impact. Esperemos que ocurra lo mismo con Rosetta.
La misión Deep Impact de la NASA ha tenido un gran éxito a colisionar con su objetivo, el cometa Temple 1. Ahora tendremos que esperar para conocer los resultados de este impacto, y confiar que los datos enviados a Tierra ayuden a los científicos a desvelar nuevas pistas sobre la creación del universo.
Ahora bien, a mi parecer, lo más destacable de esta misión ha sido la forma de venderla por parte de la NASA y del gobierno americano. Ha coincido con el 4 de julio, y buena parte de los americanos estaban volcados con el desenlace de esta misión, como si parte de su orgullo estuviese en juego.
Esa forma un tanto infantil de ver las cosas me ha parecido en este caso muy envidiable. El año pasado la ESA puso en marcha la misión Rosetta con unos fines científicos muy parecidos, solo que esta misión es con mucho, más ambiciosa y espectacular que la Deep Impact, pero la forma de vender de los americanos y la pasividad y alta de identidad de los europeos es inevitable.
Rosetta está en un viaje espectacular por el espacio que durará 10 años hasta que se encuentre con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Entonces orbitará alrededor del este cometa y lanzará un módulo que se anclará al cometa y estudiará su composición. Esta es sin duda la misión más ambiciosa de la Agencia Espacial Europea y lamentablemente su notoriedad entre los europeos es casi nula. Esperemos que para el 2014 los europeos disfrutemos de un seguimiento como el que han hecho ahora los americanos.


